Grandes Exitos

La oficina

Posted in absurdo, conspiraciones, crap, curiosidades, desahogo, ficciones, net, ocio, reflexion by Alfredo on 11 abril, 2014

Un par de series. Un reflejo, identificación de/con las desgracias. La vida sigue. Todo igual: sin entender algunas cosas. El insomnio, las ganas de vomitar y lo infantil que se puede llegar a ser, creyendo que todo puede ser cierto cuando es sólo fantasía para evadir. Hay algo de querer que sea cierto pero nunca lo será: la distancia y lo irreal no es una buena combinación para generar algo tangible. Como cuando esperamos algo, esa sensación de inquietud, lo amargo de la garganta y la fe perdida.

Suelo creer en todo a pesar de que desconfió de todo. Nos aferramos a las mentiras para no ver lo que el espejo refleja, para no ver y aceptar el estado real de las cosas. Por eso soñamos, por eso seguimos algunos juegos nocivos. Es saber que saldremos perdiendo pero esa derrota -de todas formas- es mejor que ver lo que evitamos. Y así seguir. Quien cede? Quien?

Sería fácil ceder y creer que no importa. Y perder la dignidad sin problemas, total, no nos importa. Estamos jugando. Estamos simulando. Ceder. Pero no, no cederemos y ese estado nos genera molestia porque sabemos que implica que creemos la mentira que inventamos. Es mejor buscar un engaño y ceder. Creer que no creemos, qué más disonante que eso… Pero se puede. Lo que resulte se verá después. Todo, el tiempo lo cura modifica sana mejora olvida disminuye atenúa. Todo. El autoengaño es la mejor forma de vivir.

El problema es que si no se manejan los límites, confundirás. Y eso, lo sabemos, es la encarnación del fracaso y el dolor. Jugar u olvidarse?

Resignarse?

No existe obligación de hacer nada. Hay asuntos más verdaderos por los que preocuparse o invertir tiempo. Pero cuando el tiempo sobra… inquietudes surgen. Como el desear, no se, reconocimiento? O afecto de mentira, o escucha simple. O lo que resulté. Vamos, si a todos nos gusta. Por eso lo buscamos.

O por lo menos eso creo yo.

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estamos para seguir

Posted in relato by Alfredo on 3 abril, 2014

sigamos llorando.

conocen la desesperación? imagino que sí, aunque puede haber aluno que no tenga idea. es ese estado de indefencion, ese lugar al que se teme y nos espera al abrir los ojos. no es la idea aparecer por ese lugar, pero las circunstancias nos llevan a la vulnerabilidad que nos lleva a la perdida de fe que nos conduce, finalmente, a la desesperacion. es lo que Jesús sintio cuando perdio la fe. el maximo icono de la cristiandad tambien perdio la fe, tambien se desesperó, porque no entendia que hacia colgado en el golgota. las cruces que cargamos o que nos hacen cargar…

dicen que esta malo culpar a otros de la desgracia propia. por qué?, si somos responsables de nuestros actos, pero no tenemos el control de todas las variables que influyen en las situaciones. por eso creo que el resto tambien tiene la culpa. que uno se desespere es otra cosa: es la consecuencia, el resultado, el producto.

mirame al fondo del pozo. no se ve nada, no hay luz, esta humedo y hace frio. no se puede salir, salvo que alguien lance una escalera o algo con lo que se pueda subir. pero el pozo esta oscuro, no hay con quien hablar y los pensamientos invaden. primero el miedo, lo desconocido, el hambre, la sed, el frio, la soledad, la desesperacion. el miedo a dejar de vivir… pero vale la pena vivir dentro de un pozo?. sigue mirando, sé que no me ves. sé que esta oscuro. sé que no saltaras a acompañarme y que tampoco traeras esa cuerda para que salga porque es mucho peso. escuchas mi voz con eco. yo respondo friamente, pero no intento subir: el frio sensibiliza las manos, las uñas que crecen y se rompen. ese es el pozo, que solo puedo conocer por fuera y sentir por dentro. no hay luz: nadie puede decir con exactitud como es un pozo por dentro, solamente se siente el frio y la clautrofobia, o esas fobias que aun no tienen nombre.

llevo un par de dias. no es que yo me levante y me lance al pozo. sé que eso esta mal y que duele, porque es profundo. despierto dentro del pozo, sin saber como llegué a ese lugar. lo divertido -e ironico- es que cuando despiertas o cuando llegas (nunca hay una hora exacta) y no me ves, no me encuentras en el departamento; vas corriendo al pozo.  ya sabes que estaré ahi.

los `primeros dias duermo. me acomodo en el suelo e intento descansar.  sé que o que viene…

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