Grandes Exitos

Conversación de pasillo

Posted in absurdo, bitacora de vida, discusion, observaciones, opinion, reflexion, videos by Alfredo on 29 noviembre, 2011

En ausencia del resto quedamos pocos y algunas palabras intercambie con quien estaba cerca. El aburrimiento conoce formas inexplicables. Como autopista al sur, supongo. Y comentaba del sin sentido: no por pensar asi estoy triste pero la gente optimista me aburre. Buscan para todo in pretexto: que la felicidad, que la misión, que hay que buscar el sentido. Es cierto, es mi idea que se gesta por procesos distintos al del resto.

“me gusta lo que hago”.

A mi me da lo mismo, son meta evaluaciones, van mas allá de la gratificación. El vacío persiste aunque sea feliz, pero no lo entendió. Imposible que lo entienda, creen que su estabilidad y felicidad es sentido. Pero no reparan en la falta de opción, de la no existencia de la libertad, de la cobardía para tomar decisiones, del morir o matar, de que no importa lo que hagamos. Del disfrute solamente.

Se que mi visión es sesgada y pesimista.

(…)

No me queda mas que pensar en la canción: “miro a los otros que no son como yo, mala vida, si no se han suicidado ya es por cobardía. Mi vida, cual vida?”

Pero es que el hecho de asumir que somos seres vacíos que buscamos “llenar” existencia con amor, familia, hijos, consumismo, política… todo trae consigo un beneficio egoísta. No es gratuito y cada quien utiliza sus talentos (desde la parábola cristiana) como mejor le acomoda. Y no esta malo, no es moralmente condenable. Es humano.

Es humano.

Somos envases dispuestos a ser cubiertos con algo.

Te sentaste justo al borde del sofá
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: “Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar.”

Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.

Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,
y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
si, en fin, se trata de morir o de matar.

Así que, si aún andas por aquí,
y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,
por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observar
esta escena tan vulgar.

Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero y la gente se cansó
de escuchar noche tras noche la misma triste canción.

Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole “hágase tu voluntad”
y el “la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás”.
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.

Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo “uno es el asesino y el otro el que va a morir”.
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz:
“antes de que tú me mates, prefiero matarme yo”.

Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:
“Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien”.
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,
y me suplicaste: “Déjame de una vez, déjame de una vez”.

Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
“nuestras almas no conocen el reposo vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más
que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?”

Moriré, moriré, moriré …
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré …
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.

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2 comentarios

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  1. Daniel Tenapsol said, on 26 diciembre, 2011 at 10:45

    Nosotros tenemos que aguantar muchas cagadas todos los d as, mucha inmundicia a nuestro lado, pero no estamos al borde del precipicio.

  2. Alfredo said, on 30 diciembre, 2011 at 0:59

    entonces no son cagadas.


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