Grandes Exitos

La cocina salteña: el siglo pasado sigue siendo el XIX

Posted in bitacora de vida, relato by Alfredo on 18 diciembre, 2009

Y al futuro hay que agarrarlo con los dientes.

cada vez que termina algo, no puedo dejar de pensar en lo mismo: la vida es y sera como autopista al sur, cuento de cortazar. Pasamos por varios lugares, coincidimos en algunoa, nos ignoramos en otros. Todo lo que parece cohesionado, se desmorona al tiempo en que finalizan las cosas. Yo fui, terminé mis labores, cumplí, escuche conversaciones. Vi en algunos ojos gratitud, en otros miserias. No esperaba nada -como podrian imaginar- sino que veo que todos parten a sus vidas, incluido yo.

NO me gustan los finales. No me gusta compararme y ver que pude haber sido mejor y menos bueno, benevolo. Pero tengo debilidades humanas como todos. Estabamos sentados debajo de un toldo, todos agrupados; y escuché comentarios, me hablaron unos desconocidos y me di cuenta de que no estoy de acuerdo con nada. O, en otras palabras, puedo hacerlo todo mejor. Sí, suena soberbio. Me importan algunas cosas, otras las dejo pasar. Salir al mundo y escuchar las vidas ajenas es desagradable: ver como todos partian no fue triste, pero me dejo pensando en lo fragil de la vida. en lo utilitario que todos somos de alguien -asi sea por un salario-, en que cada quien es un mundo aparte, juntos, pero aparte.

Mi vida la he podido llevar como quiero. Estos dias he andado muy cansado, tuve algunas sesiones maratonicas de trabajo y lamenté ser normal y no cocainomano. En otro siglo estaba bien visto soportar el trabajo con sustancias. Ahora tenemos otras: modafinilo, por ejemplo. Y llegar y ver y darme cuenta que mas de alguna vida marqué o deje ideas para su futuro. Estoy para eso. Estoy para quedarme, tambien; ser nomade en estos dias me pesa un poco… ir de lugar en lugar, como una puta, es complejo. Las putas se acostumbran, lo asumen y viven con su condicion. Yo me he tenido que transformar en persona, y en ese proceso descubro que soy humano, que no tengo paciencia y que me conmueven algunas cosas. No soy responsable de la miseria ajena. Ya aprendi a decir que no; ya sé cuando debo levantarme e irme de algun lugar. Y hoy no fue la excepcion.

Encontré mi disco del cuino. Escuchar algunas letras me trajo sentimientos perdidos. La adaptacion me ha obligado a ser quien no quiero. “me muero si no vuelvo a escribir“, “soy una desgracia aferrada a tus medias“, “tengo tu cara de angel mientras dure el viaje“. Son imagenes que representan algo que no vivo ni viviré, pero que logro concebir en mi cabeza. Las historias son los momentos que llenan mis dias, en estos años de sobrevivir. Sobrevivo. No me queda otra. Pero veo a la distancia situaciones ajenas. Tengo un telescopio que me obliga a poner los ojos donde no debo. Estoy condenado a ver lo que no me gusta ver.

Esperaba. Hoy esperaba algo. Hice muchas cosas este dia, y no me gusta: me hace sentir vivo y no quiero estar vivo. Refiero mi existencia como la de un zombie: “como cerebros” y despues me voy. Y despues sigo hacia algun lugar a continuar comiendo cerebros. Hay algunos, que los veo pasar lejos, que son interesantes, pero no me gusta moverme. No me gusta quedarme quieto. No me gusta salir al mundo. No me gusta sentir el ruido de las voces, no me gusta ver las caras de risa, no me gusta escuchar las bromas fomes que hacen que el mundo se ria, no me gusta ver la distancia entre las personas, no me gusta saber que sé algo que el resto no.

me escudo en la timidez. Soy capaz de hablar a un anfiteatro, pero cuando tengo cerca a personas me desagrada. Las necesito a veces, pero luego las quiero borrar, las quiero botar, las quiero hacer sufrir, las quiero orinar, las quiero despreciar; y ahi estan. Hice mucho para perder a mis amigos. Me costó, pero me deshice de todos uno por uno. Me quedé solo. Necesito demandar y no dar. Dar es para los caritativos, yo solo entrego una montaña de horror.

Todo es tan inestable, que las sillas plasticas me dan miedo. Creo que si me siento las voy a romper, como rompo todo lo que tengo cerca. Lo unico que me sensibiliza es mi reflejo en el espejo visto por otros. Soy sensible a lo que no debo, a mi perdicion. Tengo un instinto suicida que me asusta, pero que me mantiene cobarde. Qué maravilla ser suicida y cobarde!

porque sabes que nunca lo haras.

porque sabes que al final nada vale la pena. y la fé me la metieron por el culo.

(…)

lo maravilloso de la suplica es oirla. Tras los lentes de sol, sé que hay susto. Sé que hay un ocultarse, sé que tengo la vida de algunas personas que veo todos los dias y me gusta que no me noten. Podria haber gritado y pateado las cosas, las mesas, empujar a un par de mujeres e introducirles sus telefonos por sus vaginas asquerosas, y se que gritarían y se desarrollaría un caos digno de ser detenido. Aparecerian personas que me apartarian, y yo cedería tan facil que ver sangrar sería como el llanto de los organos que no quieren estar en los cuerpos que ocupan. No quieren estar ahi, sé que no quieren. Cuando camino y me roza alguna persona, puedo escuchar el “sacame de aqui” y me doy vuelta y la persona se da vuelta. Lo que esa persona piensa es muy distinto a lo que yo pienso, mientras meto mi mano al bolsillo que no tiene nada que me sirva como “arma blanca”, que asi describirian los titulares de algun pasquin de alguna ciudad que pisaría. Esa persona sigue su camino y yo miro al cielo, pienso en “perdon por no haberlo hecho”; pero algun dia podré. Estoy seguro.

Y camino a casa tranquilo. Sin cumplir los ruegos de los órganos. A veces intento escuchar los mios, a ver si me los saco y les doy tranquilidad, pero se callan. Mis organos me tienen miedo. No duermo para ver si escucho algo, pero los malditos no me dicen nada. Pero es por miedo, no por que esten conformes. Siempre hago esa diferencia: hubo un dia que sali con una joven que me pidio por favor hablar. Yo le decia que ella menstruaba porque sus organos le estaban diciendo que no querian estar en su cuerpo.

Esa mirada fue especial. Me miró como quien mira a su padre y despues de pedirme perdon, me dijo que se iba. Vi en sus ojos la peticion; ella solo me dijo “lo lamento”.

Pensé que esta vez no lo lamentaría mas. No puedo ser tan benevolente. No puedo ser tan bueno. No puedo dar mas oportunidades.

y la segui con la vista fija en su espalda. no se dio vuelta.

Fue en ese momento en que supe que asi debia ser.

(…)

un pequeño relato.

(en caso de que no se entienda).

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Una respuesta

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  1. Trackback said, on 26 diciembre, 2009 at 23:31

    Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…


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